domingo 11 de mayo de 2008

La Sociedad Secreta de Lyon - Última Parte

Guevara prendió un habano y se dirigió a Herny Kissinger con extremada confianza, como si se conocieran de toda la vida.

- "Enrique... (traducción en español del nombre de Kissinger), intenté hablar con Juan Fidgeraldo (¿tal vez la traducción del nombre de Kennedy?) y bueno... Este pibe no entiende, en fin, algo vamos a tener que hacer..."

Bruce, lo miraba y asentía... Kissinger, en cambio, se mostraba sorprendido. Demian, entretanto, se acercaba y con voz fuerte interrumpía: "Un saladito amigos...?"

Los 3 lo miraron en forma fulminante. Guevara contestó: “No... Gracias, retírese!”.

- "Es bastante complicado Ernesto", dijo Henry... “Nos exponemos demasiado..."

- “¿Pero... Queda otra?", lo increpó Bruce Lee.

Demian no entendía nada. Trato de abstraerse de esa situación y recorrió el estante de libros inmaculadamente acomodados como para distraerse y vio algo que le llamó poderosamente la atención. En un estante, entre una versión del Quijote de la Mancha en castellano antiguo y una recopilación de historias de amor de Osho, había un ejemplar de “La Biblia Peruana”!!!.

Demian intentó abrir la puerta para ver -por primera vez en su vida, un ejemplar impreso de su obra máxima escrita hacía pocos meses atrás, pero la puerta vidriada estaba cerrada con llave. Intentó forzarla, cuando una voz seca lo interrumpió:

- "Me va a romper la cerradura... ¿Puedo ayudarle en algo?"

Demian no sabía que contestar... Buenas noches le dijo al desconocido: “Soy Demián (otra vez ese estúpido acento).

- "Encantado soy Gerard Depardieu, dueño de casa... ¿Porqué no dejamos esta tontería literaria y pasamos al salón para empezar nuestra reunión?. No tenemos mucho tiempo".

Demian estaba definitivamente desconcertado. Se sentó en un sillón y observó el semblante de sus interlocutores. Estaban todos serios. ¿Pero no era una fiesta?, reflexionó en silencio...

Cuando Guevara, líder o cumpleañero, empezó a hablar mirando fijamente a Demian a los ojos, un sexto hombre de gafas de sol y cabello teñido hizo su aparición y lo interrumpió.

- “Perdón a todos por la tardanza”, dijo el extraño en italiano...

- “Andiamo !!!", y se sentó en una silla alejada.
- "Nicola...", dijeron todos en coro. El hombre se acercó a Demian casi en silencio y se presentó:

- "Buonassera, cavalieri...Io sono Nicola Di Bari... Io amenizo las reuniones de la Sociedad Secreta de Lyon... Y hoy va a ser necesario amenizar bastante!..."

- "¿Sociedad Secreta de Lyon? ¿Qué diablos es todo est...?". Demian no pudo terminar su pensamiento .... La voz de Guevara sonó fuerte y segura.

- “Caballeros, vamos a empezar. Ya es tarde. Agradezco la presencia de todos...Henry, Bruce, Gerard, Nicola, ¿Demian?", dijo Guevara, casi dudando del nombre de nuestro héroe....

- “Vamos al grano” –prosiguió-. “Tenemos un problema con John Fitzgerald Kennedy y debemos solucionarlo. He hablado con los directores de la Sociedad, y me han dado luz verde para avanzar. Tenemos todo previsto. En poco tiempo, el hombre viajará a Texas. Es el lugar indicado. Allí tendremos apoyo interno, podremos sacarnos el problema de encima rápidamente y para siempre”.

Kissinger se levantó casi ofuscado.

- “Basta, Ernesto, tiene que haber otra salida! me niego rotundamente!!!!”

Los hombres comenzaron a discutir acaloradamente, hasta que Demian interrumpió ofuscado:

- “A ver si se dejan de joder de una buena vez por todas..."... Todos se callaron al instante y miraron a Ferrante con una muestra de respeto e intriga.

- “Lo único que quiero -dijo Demian dirigiéndose a los hombres- es que me firmen el remito de la mercadería, así me voy de una vez por todas !!!”

- "¿Mercadería?", preguntó Guevara.

- "Si" -respondió Demian como sobrándolo-, ".. La del supermercado...”

- "¿Supermercado?", volvió a preguntar el argentino, con cierto grado de fastidio

- “Sí, supermercado.., traje el pedido hace cuatro horas, y mi supervisor me va a partir al medio...”

- "¿El Supervisor regional de la Sociedad de Lyon?", preguntó atónito Bruce Lee.

- "¿De qué sociedad me hablás, chinito? Mi supervisor en Carrefour !!!!!”

- “¿Carrefour?... ¿Pero usted no es Demián Lynch Williams, el multimillonario franco inglés que financiará esta operación?”, preguntó Gerard Depadieu casi llorando.

- "Ja, ¿Millonario?... Mi gran fortuna es mi intelecto. Soy Demian Ferrante Kramer, empleado del Supermercado Carrefour de Lyon. “

Todos se miraron estupefactos... Herny empezó a temblar. Ernesto miró a Bruce y le hizo una seña minúscula. Demian empezó a parlotear acerca de las características del servicio de entrega a domicilio de Carrefour, cuando en un movimiento imperceptible, Lee aplicó una violentísima patada en el mentón de Demian, quien se desplomó sobre una mesa con calentitos. Todo se puso negro.

Ferrante volvió en si -estimamos- cuatro días después, amordazado en la bodega de un barco pesquero que se dirigía a la Antártida. Pero sobre eso, hablaremos en otro momento.
FIN

2 comentarios:

BETTINA PERRONI dijo...

Ahhh dices que Gerard a llorado y viene a mi mente una de las escenas de la película Closet jajaja....

Estas patoaventuras de Demian... me pregunto sobre la veracidad de la Sociedad Secreta de Lyon... seraaa?

El Peruano Dorado dijo...

Hola, Betina. Te dejamos un comment en tu Blog. Gracias por venir a visitarnos, pero acordate de ir al Blog principal del Peruano, donde actualziamos casi a diario: http://ferrantekramer.blogspot.com/
Un beso.

Patricio