sábado 22 de septiembre de 2007

Petróleo en Martelli - Parte 1

Walter liberatti abrió los ojos y se levantó casi al instante. Un olor nauseabundo lo despertó. Se había quedado dormido en el escritorio de la sede de la fundación. Eran más de las cuatro de la tarde. Al salir al patio, el olor era mas profundo. Salio a la calle y vio a los vecinos corriendo hacia la Av. Mitre, tapándose la nariz. El aroma era verdaderamente desagradable.

Empezó a ver que la gente corría despavorida y algunos hasta se desmayaban casi frente a él. Se dio cuenta que el olor emanaba de la sede de la Fundación.

Intentó ordenar sus pensamientos pero un empleado de Defensa Civil del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo empujó violentamente hacia una ambulancia. “Tranquilo abuelo…lo vamos a atender va a estar bien!” . Walter no salía de su asombro: él estaba bien.

Ya en la ambulancia le tomaron la presión y le dieron una medicación, Walter no entendía el motivo de tanta furia en la atención, no podía dejar de pensar el porque de ese olor tan desagradable que emanaba de la sede de la fundación, y cuando intentó pararse… se desvaneció.

Cuando volvió en sí, estaba en su cama, junto a Iris, su hija solterona, que sostenía un tupperware con agua y un trapo húmedo que acababa de retirarle de la frente, a su lado, sentado en una silla, expectante y hasta nervioso, un anciano prolijamente vestido que sostenía un attache contra su pecho.

Walter intentó hacer memoria para ver quien era, pero una puntada en la nuca se lo impedía.

- "Soy Ricardo Ciacciuli, Walter, encantado" -Le dijo el desconocido-.

- "¿Es el médico de la obra social?" -Le dijo Walter confundido-.

- "No…" -Sonrió el anciano con tono enigmático- "... Soy jubilado, pero tengo algo que usted quiere…"

- "¿Una Herencia para cobrar? ¿la moratoria de bienes personales? ¿Qué es lo que tiene?" -Respondió Walter con una mezcla de dolor y fastidio-.

- "La certeza del origen del olor nauseabundo del otro día" -dijo-.

Se hizo un silencio sepulcral. Walter tomó aire y se dirigió a su hija con amor pero con mucha firmeza: Iris, por favor dejanos solos y cerrá la puerta. A continuación, miró a Ciacciuli:

- "Lo escucho Ricardo" -sentenció Liberatti-.

Ciacciuli se relamía: "Petróleo Walter! Debajo de la sede de la Fundación hay un pequeño yacimiento petrolífero. Usted y los integrantes de la Fundación Ferrante Kramer pueden ser ricos !!!!!!"

Walter se tomó la cabeza. ¿Por qué otra vez? ¿Qué había hecho él para que el destino se ensañara una vez más en volcarlo hacia el fracaso? ¿Por qué otro delirante que llegaba hasta él con otra faraónica propuesta? Por sus ojos volvieron a desfilar la estatua de Demian, el museo, la universidad, el elixir de la juventud, en fin, una sucesión de desprolijidades neuropsiquiátricas que hacían que una y otra vez la Fundación (y muchas veces sus integrantes) tuvieran que salir a afrontar los perjuicios que estos emprendimientos habían provocado.

Ciacciuli abrió su attache y continuó hablando. La emoción hacia que sus palabras salieran a borbotones: En un instante desparramó sobre la cama de Walter varios mapas satelitales, fotocopias de informes y una serie de bocetos de taladros de suelo. "... Trabajé 30 años en YPF(1), durante años rastreamos el ultimo yacimiento petrolífero en la pampa húmeda. Y hoy lo hemos encontrado".

Y siguió frente a la sorpresa de Walter.... "Al haber construido una ciudad encima, esta cuenca de petróleo quedó olvidada, es sin dudas una de las mas antiguas, es un petróleo enriquecido, que ahora –seguramente por las obras de ensanche de la General Paz-, se corrió, generó presión y está a punto de salir a la superficie. El olor que todos sentimos es el anticipo de lo que se viene. Ayúdame Walter, Abramos la cuenca desde la sede de la Fundación antes que otro vivo lo haga en otro lado, saquemos el petróleo por ahí y todos seremos ricos ¡!!".

Walter volvió a tomarse la cabeza. Y tuvo un deja vú. Volvió a verse frente a todos y cada uno de los delirantes que a lo largo de veinte años le habían venido a proponer estupideces similares.

- "¿Un pozo de petróleo en Martelli? Usted está loco... Iris, el señor Ciacciuli se va. Gracias Ricardo Fue un gusto"
Walter dio por terminada la charla. Ciacciuli se retiró apesadumbrado. Cuando se iba se volvió hacia Walter y le dijo:
- “Walter, es una pena, acaba de desperdiciar una oportunidad única. Se ha quedado afuera…”

Walter se tomó unos días de descanso olvidándose totalmente de éste episodio y un martes de octubre volvió a la fundación, cuando llegó a la sede le corrió un hilo frío por la espalda. En la puerta un cartel que decía “Cerrado por Reformas” y un ruido ensordecedor se escuchaba desde adentro.

Golpeó la puerta varias veces hasta que alguien se acercó a atender.

- "¿Quién es? Se escuchó. Soy Liberatti ¿Qué esta pasando?"

- "Walter, qué sorpresa ¿Estás mejor?". El que abrió la puerta era Juan Alberto Garrido, segundo vocal suplente... Ante la ausencia de Walter y la imposibilidad de ubicar al resto de la cadena sucesoria, se había puesto al mando de la Fundación...

- "Qué es todo este quilombo?", dijo Walter casi a los gritos

- "Parece que va a haber tole tole Walter, estamos parados sobre un yacimiento de petróleo ¡!!!!"

- "Ciacciuli (hijo de puta!, pensó Walter) quién permitió esto? Yo me opuse desde el principio!!"

- "El tema, Walter..." –dijo Juan Alberto apesadumbrado- "... es que este tipo Ciacciuli, después de verte a vos, recorrió una por una las casas de los socios de la fundación y algunos comercios de la zona exponiendo su proyecto y ofreciendo parte de los dividendos que esto genere. No solo todos los miembros de la Fundación lo aprobaron por unanimidad sino que los comerciantes de la zona hasta pusieron plata para financiar la obra. Ésto es legal Walter, lamentablemente estas afuera…"

“Estas afuera” esa frase retumbó en su cabeza. Era la misma que le había dicho Ciacciuli cuando se retiró de su casa. Una banda de pusilánimes, técnicamente le habían provocado un golpe de estado en el manejo de la Fundación, por un delirante que creía haber encontrado petróleo…era tristemente desopilante.

Walter se dio media vuelta y se retiró hasta su casa maldiciendo. Cuando se alejó un par de cuadras, escuchó una explosión ensordecedora. Resbaló por el estruendo y desde el piso volvió la mirada hacia atrás… El tremendo ruido se había originado en la sede de la Fundación…

Continuará...

(1) Yacimientos Petrolíferos Fiscales. La Empresa estatal de explotacion petrolera de Argentina hasta los años 90, cuando fue privatizada. Explotó durante décadas las cuencas petrolíferas a lo largo de todo el país. Como dato anecdótico, queda el hecho de que fue la única empresa explotadora de petróleo en la historia que dio perdidas. De allí la justificación del gobierno argentino de turno para privatizarla.

1 comentarios:

©Claudia Isabel dijo...

Walter me mata...creo que me estoy enamorando de él...en cualquier momento le escribo un poema, jiji