jueves 22 de enero de 2009

El primogénito - Parte 1

Esta historia fue publicada originalmente en el Blog del Peruano Dorado, http://ferrantekramer.blogspot.com/


La carta era sucinta...

“Demian:

No sé si has sentido de mí, si alguien te ha contado... Solo sé que nos une algo que sucedió hace mucho, en Chile. Conseguí tu dirección por pura casualidad, llegué a pensar que habías muerto. Espero que al leer estas palabras, algo dentro tuyo te haga sentir lo que yo siento ahora. Soy como tú, porque somos familia...Pronto sabrás de mí. Para servirte...

TU PRIMOGÉNITO"

Venía de Valparaíso, Chile, y no tenía remitente. Demian la sostenía en la mano. Ya había terminado de leerla hacía un buen rato. Pero continuaba mirándola como quien fija la vista en un punto, mientras la mente viaja vaya uno a saber uno a qué confín del tiempo y del espacio...

No obstante la aparente quietud reinante, la mano de Demian temblaba, y con ella la hoja de papel que casi pendía de ella. Sentado sobre el borde de su cama, el peruano no emitía palabra. Su expresión era tensa...

- “Eh!!... ¿Qué te pasa, peruano?... ¿Malas noticias?”, se animó a romper el silencio, Don Horacio...

- “Mirá vos!... Cómo si me faltaran problemas!”, reflexionó en voz alta el Peruano Dorado, saliendo del éxtasis en que se hallaba.... “Pero, por más que quiero hacer memoria, no me acuerdo... Génito, Génito... No recuerdo tener ningún primo con ese nombre!”, remarcó el peruano, ante la mirada estupefacta del viejo Don Horacio, que intentaba entender de qué hablaba...

- “A ver!... Dame la carta un momento, que quiero leerla”, ordenó, a lo que Demian asintió sin mosquear...

- “Peruano, sos un animal!... La verdad, no sé cómo podés ser un escritor renombrado, si sos tan burro!”, gritó Don Horacio.... “Sos una bestia, la carta la firma TU HIJO, eso significa PRIMOGÉNITO, buuurro!”, bramó cerrando los puños en clara actitud de quererlo trompear...

- “¿Un hijo… Pero, qué está diciendo? ... ¿Un hijo?… ¿Y mío?.... Es una locura, debe ser un error!!... ¿Y dígame, cómo se llama?... ¿Pero… de dónde salió?”… , comenzó a lanzar preguntas el Atila tumbesino, dando muestras de encontrarse sumamente inquieto.

Y no era para menos... A pesar de saber coquetear ante amigos y conocidos acerca de sus andanzas amorosas, Ferrante era consciente de sus dudas sobre haber roto su virginidad con una mujer de verdad alguna vez.
Demian sabía que relaciones carnales había tenido, y muchas. Pero todas raras, cuestionables… Se había comido muchos “caramelitos” (1) en su vida, con Pocho La Pantera, con Steve McLogan en Salt Lake City, y con tantos otros amigotes, era cierto…. Pero estaba claro para él que esa clase de “mujeres” jamás quedaba embarazada. Y no lo sabía solamente por los libros de biología que había leído, sino por experiencia propia (2).

Fue entre toda esa presión insoportable que el Peruano Dorado explotó…

- “¿Hijo?... Ma que hijo ni ocho cuartos!”, bramó furioso, “... A mí nadie me va a sacar un peso!... Si vienen por lo mío, están muy equivocados!... Se van a llevar un buen chasco, a mí nadie me va a sacar nada”..

Y si alguna vez tuvo la razón Ferrante, fue aquel día: “No había forma de sacarle nada, no tenía nada... Ferrante era un caso único para el derecho comercial: “Patrimonio Cero”.

Continuará....

(1). Como los chocolatines “Jack”, que vienen con sorpresa…
(2). Cuando rompió su virginidad inversa

domingo 28 de diciembre de 2008

Los 74 de Demian - "El festín desnudo" - Última Parte

- "Soy yo ...", dijo Liberatti, sin especificar quién era, tal vez para confundir, tal vez intentando creer que todo lo que tenía en la cabeza era un delirio imposible, y que finalmente del otro lado de la puerta lo reconocieran.

- "Pasá, corazón.. Esta abierto... Estoy en el jacuzzi..."

A Walter esa respuesta le heló la sangre. Se paró frente a la puerta del baño. Allí estaba ese hombre que decía ser Demian, disfrutando de una sesión de hidromasaje…

- "Ahí voy , Juan José (por Tapia) ... Dame un segundo que salgo… ¿Y decime, mientras… ¿No estás orgulloso de mí?... ¿Viste?... Hasta tengo una Fundación en Argentina también!... ¿No es muy loco? … Mirá, recién antes de que entraras, me estaba acordando de cuando nos conocimos en San Francisco y te dije que creyeras en mí, que no te ibas a equivocar, te acordás?... Fijate el escritor que te echaste, amor!” "

Liberatti se hizo para atrás, ahora empezaba a entender. Ese hombre que estaba haciéndose pasar por Demian, no era Demian. Por algún motivo era un impostor que había tomado su lugar. Pero… ¿Quién era?

Walter se sentó en un sillón junto a la cama. Se sintió culpable por haber dudado de su mecenas. El Peruano Dorado era totalmente ajeno a esta farsa. De golpe, el impostor envuelto en una bata de toalla rosa, salio del baño con una copa de Martini en sus manos. Al ver a Liberatti se quedó petrificado.

- "¿Quién es usted?", dijo casi a los gritos.

- “¿Quien soy yo?", respondió Walter con una firmeza inusitada…

- “Soy Walter José Liberatti, Secretario de Actas y ex presidente de la Fundación Demian Ferrante Kramer de Argentina"

- “¿Yo soy el que le pregunta quien es usted?”, fustigó al simulador.

El ambiente estaba extremadamente caldeado. El hombre de la bata rosa tartamudeaba

- "Soy Dddeemm....."

- “POR FAVOR! no mienta más!!. Usted no es Demian… No me tome de boludo!, Liberatti tronó violentamente"

El hombre desabrochó su bata y se sentó en el borde de la cama. A Walter le pareció que lloraba.

- "Esta bien", dijo el hombre entre sollozos… "Claro que no soy Demian. Soy Danilo Ferrante Kramer, el menor de los hermanos. Siempre quise ser como él. Y ésta era mi oportunidad. Hacerme pasar por él era una manera de poder disfrutar de todo su éxito y su fama aunque sea por un rato”.

Walter estaba desconcertado. ..¿Su éxito y su fama?... Evidentemente el hermano de Demian tenía una versión bastante distorsionada de la vida del Peruano Dorado.
- “Y era esto necesario?”, cuestionó Walter.

- “Es que el pobre Tapia no sabe la verdad. Es un buen hombre, y me da todos los gustos. Hace años lo conocí a través de un emprendimiento denominado La Red Virtual Ferrante Kramer. Un proyecto de interconexión informática. Ambos estudiábamos en Berkeley, donde esta idea había prendido notoriamente. Yo me hice pasar por mi hermano para tener un poco de notoriedad y comenzamos a interactuar y hasta aquí llegamos. Hace décadas que usufructo la personalidad de mi hermano. Pensé que estaba muerto o desaparecido hasta hoy, que vi su mirada amenazante y sus preguntas ponzoñosas"

- “La Red Virtual Ferrante Kramer”, pensó Walter,… “Un faraónico e impresentable proyecto que Tadeo Conesa, un vocal suplente de la fundación Ferrante Kramer, había pergeñado hacia fines de los años ochenta y que él, como responsable de la institución, había avalado; la Red Virtual buscaba mantener una fluidainterrelación entre grupos de seguidores de Demian en todo el mundo a través de Internet"

O sea que toda esta farsa protagonizada por Danilo, el hermano de Demian se había gestado a través de esa nefasta idea de Tadeo Conesa.

- “Danilo, abandone toda esta perogrullada… Demian vive, como puede pero sin lastimar a nadie, en Villa Martelli. No creo que conozca estos hechos. Si usted quiere verlo yo puedo arreglar un encuentro. Pero deje de hacerse pasar por él... Y menos en bata rosa, hombre, lo esta haciendo quedar mal"

- “Insisto... ¿Quiere usted encontrarse con su hermano?”

- “No!!!!! Dionisio no me lo perdonaría!"

- “Dionisio?... Quién es Dionisio?... Que tiene que ver en todo esto?.. "

- “Dionisio Ferrante Kramer, nuestro hermano mayor. Que siente un odio visceral por Demian. A tal punto que hizo a la parrilla a Fami. La mascota del pobre Demian"

A Walter se le piantó un lagrimón. Conocía la historia de Dionisio, la de Fami, y sabía lo que Demian había sufrido por esa pérdida. Pero no entendía que tenía que ver Dionisio con todo esto.

- “Déjelo así, Danilo. Córtela con esta mentira. Reasuma su vida, dígale la verdad a Tapia, y deje a su hermano en paz"

Se dio media vuelta y se encaminó para la salida mientras escuchaba el llanto desconsolado de Danilo. Abandonó el cuarto y se dispuso a salir a la calle, encontrar a Sandro y volverse a Martelli. Todo esto era un sainete.

Recorrió doscientos metros, llego a la calle principal, vio a Tapia que lo saludaba con un ademán desde el palco principal y buscó con la mirada a Sandro Dobetti. Mientras tanto, por la Avenida 3 comenzaban a desfilar representantes de las distintas fuerzas vivas de la zona: los guardavidas, la sociedad de fomento, los boy-scouts, la guardia de mar. Todos pasaban junto a Walter que se encontraba en la calzada, sobre el cordón.

Liberatti trataba de despejar su mente de la situación extraña que acababa de vivir.

De golpe, entre los desfilantes, un Volkswagen Senda se movía lentamente con dos personajes disfrazados de hombre araña. Uno sobre el techo haciendo monerías, y el otro con el uniforme tradicional de este ídolo del cine, las historietas y la TV, manejando.

Cuando pasaron frente a él, el personaje disfrazado que conducía el vehículo se dirigió a él con un conocido: "Walter...campeón mundial!”

Liberatti se sorprendió mientras veía pasar el auto sin entender porque un hombre araña que manejaba un Senda en un desfile en Villa Gesell lo habría tratado tan confianzudamente.

Cuando el coche se alejó unos metros, Walter vio que el conductor, se quitaba la máscara y gritaba: "Es mi cumpleaños!... No me la podía perder!!!! Jajjajaajjaaj".

En ese instante, apareció Sandro con un choripán en una mano y un porrón de
cerveza Quilmes en la otra, diciendo:

- "Y, Walter, qué hacemos??"

La respuesta de Walter fue tajante:

- "Nos vamos Sandro. Nos vamos ya mismo a casa". A lo que Dobetti respondió.

- “Y, sí... Para hacer esta truchada, era mejor no haber hecho nada. ¿No?”

FIN

domingo 2 de noviembre de 2008

Los 74 de Demian: "Quién es este tipo?"

Ya en el auto, Liberatti (conocedor como pocos al detalle la vida del peruano) empezó a preguntarle algunos aspectos puntuales acerca de la historia, como para poder confirmar su teoría.

- “Me enteré que está escribiendo un nuevo libro: EL REGRESO A LAS FUENTES… ¿Cómo viene eso, Demian?”

Walter sabía perfectamente que hacía años que el peruano no tocaba un lápiz…

- “Complicado”, dijo el supuesto Demian… “Estoy parado frente al final de la introducción. No puedo avanzar….”

Walter acrecentó sus sospechas mientras veía como Tapia agarraba la mano del peruano.

- “Tengo un vecino en Martelli, Don Horacio Libonatti (el dueño de la pensión donde se aloja Ferrante) que estaría encantado de que usted le firme algún ejemplar de su obra… Podrá ser factible?”

Walter sabía que Don Horacio ni siquiera conocía la obra del peruano, y que con solo mencionar su nombre, y teniendo en cuenta que Demian debía como dos años de alquiler, el peruano se sentiría incomodo. Esto, sin hacer mención a que nadie tenía a ciencia cierta un ejemplar de la obra del peruano impresa como para firmar.

- “No hay problemas. Cuando lleguemos al hotel, te firmo un ejemplar de.... LA BIBLIA DE TUMBES, mi más importante obra”.

Esta respuesta fue el final. Walter estaba en lo cierto. El nombre de la obra es –como todos ustedes saben- “La Biblia Peruana”, y no la “Biblia de Tumbes”. Este hombre era un impostor.

Cuando llegaron al hotel “Tejas Rojas” de Villa Gesell, que hacía las veces de bunker de la organización del evento, todos bajaron del auto. El Demian falso encaró directamente al lobby y se retiró a su habitación.

Tapia, con una hospitalidad que ya exasperaba a Liberatti dijo:

- “Walter, la suite 214 está disponible si quiere darse una ducha y descansar un rato. El desfile es a las 19. Déjeme invitarlo.”

Al principio, Liberatti iba a rechazar la invitación con un insulto, pero recapacitó. “Tal vez, estar dentro del hotel, seria la única manera de obtener respuestas”

- “Gracias, verdaderamente me va a hacer falta”, dijo, y tomó la llave de la suite.

Cuando se dirigía hacia el ascensor, se cruzó con el botones y le preguntó:

- ”Perdón, pibe… El viejo vestido todo de blanco con un sombrero de paja, en qué habitación está alojado?”

- “Cuál, el que se mueve como bala?”, inquirió…

- “Creo que sí”, asintió Walter sin tener claro a que se refería el muchacho.

- “307”, dijo el empleado, y extendió la mano a la espera de algún tipo de dadiva.

Walter, poco entendido de estos menesteres, le tomó la mano y cordialmente le dijo

- “Gracias”…

En un par de minutos, Liberatti llego frente a la puerta de la habitación 307. Le dio miedo lo que podría llegar a descubrir. ¿Sería verdaderamente ese bendito complot del que él siempre había pensado que el peruano era protagonista?... ¿Tendría Demian verdaderamente un cuadro de doble personalidad?.. ¿Que estaría pasando?

Golpeó la puerta casi con violencia.

- “Quién es?”, se escucho del otro lado con un tono algo afeminado.

Walter estaba, una vez más, frente a un escándalo mayúsculo relacionado con el Peruano Dorado.

Continuará...

domingo 28 de septiembre de 2008

Los 74 de Demian: "Tapia vs. Liberatti"

Walter tardó casi dos horas en volver en sí. Cuando lo hizo, estaba en un puesto sanitario de la policía bonaerense, a un par de cuadras del área donde se realizaba el desfile. Estaba devastado. Este uruguayo desconocido lo había desairado y le dolía profundamente. Aunque ahí no estaba el problema. Más le había dolido el desprecio de Demian con quien el creía que Tapia había hablado por teléfono. Si efectivamente Ferrante estaba en conocimiento de esta agrupación en Uruguay… ¿Por qué nunca hizo comentario alguno?...¿Por qué nunca recurrió a ellos en los momentos mas duros, y ahora se hacía en desentendido, como dejándolo abandonado?.

Liberatti se sentía despechado. Hasta pensó volver a Martelli y renunciar definitivamente a cualquier vínculo con la Fundación Ferrante Kramer.

Como pudo volvió a la avenida principal. Al verlo, Tapia corrió hacia el..

- “Walter” -dijo- “Está usted bien?”

- “Sí, gracias. Ya llego Demian?", pregunto de bastante mal humor.

- “Esta en eso. Quiere acompañarme a recibirlo?, Por favor, hágame ese honor”..

Las palabras de Tapia sonaron como socarronas al oído de Walter.

- “Claro. Vamos cuanto antes”, respondió Liberatti. Si bien el uruguayo pensó que Walter estaba devolviendo cortesías, en verdad no quería otra cosa que encarar al Peruano Dorado para pedirle explicaciones.

De golpe, un zumbido lo saco de sus pensamientos. Un flamante automóvil Audi negro, reluciente, con vidrios polarizados, se detuvo frente a él.

- “Suba, Walter…Vamos al aeródromo”.

Liberatti subió. No podía más de furia. Ya en el interior del automóvil, Tapia indió al chofer el destino deseado y comenzó a hablar. Walter asentía sin escuchar. Solo tomaba algunos conceptos que no hacían mas que incrementar su úlcera.

- “Tenemos mas de doce mil socios… Que pagan una cuota social de… Semanalmente hacemos reuniones literarias, concursos, reuniones con personalidades políticas… Tenemos cuatro sedes: Montevideo, Pirlápolis, Punta del Este y Canelones… Entre las cuatro financiamos construcciones de museos, anfiteatros….”.

Walter no pudo más…

- “Dígame, falta mucho?”, lo corto violentamente. Tapia se dio cuenta que su relato, incomodaba al argentino…

- “Esteee… Ya estamos… En un par de minutos.”

El resto del viaje transcurrió en silencio. Walter volaba de ira. No podía entender como este peruano fracasado sabía de la existencia de toda esta movida en Uruguay, y siempre se mostró frente a él como un fracasado muerto de hambre. A tal punto que Walter, en más de una oportunidad, pensó en llevarlo a vivir a su casa para que no siga debiendo rentas al viejo nauseabundo de Don Horacio, el dueño de la pensión de Martelli.

- “Estos tipos financiando construcciones en Uruguay en nombre de Demian, y yo, llevándole milanesas a la pensión una vez por semana... Qué ironía!!” pensó Liberatti para sí.

De golpe el auto se detuvo. Walter bajó y vio frente a sí una avioneta Lear-Jet matricula FDFK-UY02. La escalera estaba lista. Walter vio como Tapia corría hacia la nave. De golpe, apareció el Peruano, vestido con un pantalón y una guayabera blanca de lino con un sombrero panameño y unos anteojos de carey marrones.

Liberatti casi se infarta. Desde donde el estaba, era Demian, pero algo raro pasaba, parecía él, caminaba como él, tal vez la furia no lo dejaba ver correctamente pero algo no andaba bien.

- “Demian…Demian…”, gritaba Tapia. Ambos se fundieron en un fuerte abrazo al pie de la escalera. Es más, a Walter le pareció ver desde su ubicación que ambos se besaron en la boca.

Evidentemente, algo estaba pasando. El peruano y el uruguayo se acercaron abrazados hacia el automóvil. Tapia se dirigió al Peruano.

- “Demian, te presento a Walter Liberatti, son seguidores tuyos de Buenos Aires, Argentina”.

Walter se acercó, pensando en partirle a Demian la cara de un golpe, pero se detuvo al instante.

El peruano se arrimó a él con la mirada extraña, como no conociéndolo y le dijo despreocupado: -

- “Hola… Soy Demian”.

Ahí, Liberatti se dio cuenta que algo extraño pasaba. Primero porque Tapia y Demian en un rincón no paraban de hacerse arrumacos, y por otro lado, porque de tantos años de estar junto al Atila Peruano, Walter sabía que Ferrante odiaba su nombre porque todo el mundo que no lo conocía lo llamaba “DAMIAN”. Para evitar ese furcio, él siempre se presentaba como “…Ferrante Kramer”, a secas.

Le pareció extraño. Pero por un segundo pensó que había un complot. Que ese hombre que se hacía pasar por Demian, más allá de que poseía un parecido verdaderamente asombroso con el gran maestro peruano, era un impostor.

Continuará...

lunes 28 de julio de 2008

Los 74 de Demian - "Irrumpe Tapia"

Walter manejó su Renault 12 Break casi en silencio los 380 kilómetros que separan Buenos Aires de Villa Gesell. Dobetti, conociendo a su amigo, fue silencioso copiloto durante todo el trayecto, aunque su curiosidad -al igual que su hambre- aumentaba a cada paso.

Llegando a la entrada de Gral. Madariaga explotó, y dijo: "... Che, Walter, dejate de joder… ¿Me podes explicar qué carajo esta pasando?... A qué venimos de raje a Gesell?... Tenés una mina y me estas usando de campana?... Por favor, decime que esta pasando...?” dijo casi con angustia.

Liberatti, con los ojos inyectados de furia casi no lo escuchó. En su cabeza tenía un centenar de ideas que lo atormentaban:

- Un uruguayo tenía una Fundación Ferrante Kramer.
- Al parecer había tenido el éxito que él en más de 40 años no había alcanzado.
- ¿Por qué venía a hacer un festejo en Argentina?
- ¿Era para enrostrarle el éxito?
- ¿Demian, su viejo adalid, estaría al tanto de la existencia de esta agrupación?
- ¿La habría validado en secreto?
- ¿De dónde había salido este Juan José Tapia, que encabezaba esa Fundación?
- ¿Que alcances tendría este descubrimiento?
- ¿Sería absorbida la Fundación de Martelli frente a un inminente poderío de su par uruguaya?
- ¿Se quedaría él con las manos vacías?


Walter no podía más…

Con los ojos llenos de lágrimas, detuvo la break en la banquina. Tomó aire, e intentó explicarle a Dobetti la situación.

Sandro, que no podía creer lo que escuchaba, espero que Walter terminara el relato. Hubo un par de minutos de silencio y alegremente dijo: "...Mirá el lado bueno Walter, vamos a poder garronear hospedaje en Uruguay!!!".

Walter no pudo emitir una palabra, pero pensó que haberlo traído a Dobetti había sido un error.

Continuaron el viaje. Al llegar a la entrada de Villa Gesell, Walter consultó en la oficina de la Secretaria de Turismo dónde se hacía el festejo del aniversario de Demian. Cuando miró a la empleada, casi se infarta. La joven tenia un “PIN” prendido a su remera que decía: “FELIZ CUMPLE DEMIAN!”, con un fondo de la bandera uruguaya. Liberatti sintió una invasión. Y eso que recién empezaba.

Los festejos se hacían en la avenida principal. Se había dispuesto el corte de la misma por cinco cuadras para un desfile de las fuerzas vivas de la zona que se sumaban al festejo del cumpleaños de Demian. A Liberatti le sorprendió la infraestructura puesta a disposición de un evento para el Peruano Dorado. Jamás él había logrado algo así.

Preguntó a los oficiales de la policía asentados en el lugar, quién estaba a cargo de la organización. En todos los casos lo derivaron frente al palco principal, "...Vea al Sr. Tapia", le decían.

Tapia, por lo que pudo intuir, era un joven de cuarenta y pico de años, con bigote prolijamente recordado, con camisa y corbata. Le sorprendió que usara traba de corbata, lo cual le trajo recuerdos de sus tiempos mozos, cuando él también la usaba.

- “Buenos dias”, dijo Liberatti turbado. “… ¿Usted es Tapia?”

- “Sí, Juan José Tapia, para servirlo", le respondió el hombre sobresaltado, con excesiva caballerosidad.

- “En qué puedo ayudarlo?", agregó…

- "Soy Walter Jose Liberatti, ex presidente y actual Secretario de Actas de la Fundación Demian Ferrante Kramer de Argentina. La única..."

- “¿De Argentina?”, interrumpió Tapia a los gritos…. “Waldemar!!!! Waldemar!!!!”, continuó a viva voz, “... Vinieron de Argentina!!!!!... Vení, vení!... Pasen, siéntanse como en su casa!!!”…. Walter se salió de sí…

- "¿Cómo vinieron de Argentina?, imbécil!!... Estamos en Argentina!!... Son ustedes los que vinieron… ¿Se puede saber por qué?..."

- “Le pido mil disculpas por mi euforia” -dijo Tapia tratando de conciliar- “… Lo que pasa es que por lo que hacíamos una pequeña fiesta en Punta del Este, acá hacemos toda esta festichola… Como Demian se merecía!!... Y a veces no recuerdo que estoy de este lado del charco. Discúlpeme”.

En eso, sonó el celular del uruguayo quien atendió mientras intentaba abrazar a Liberatti.

- “Hola!.. Quién habla?... Sí, soy yo… Por supuesto que lo espero, muchas gracias....”

Se provocó una pausa como si Tapia estuviera esperando a alguien del otro lado de la línea. Para saltear el bache, se dirigió cariñosamente a Walter.

- “Así que armaron una Fundacion también en la Argentina...¿Hace cuánto?... ¿Es reciente?", dijo Tapia con cierto dejo de intriga.

- “40 años”, respondió Liberatti con furia.

- “¿Cómo 40 años?.. Nunca me había enterado... Qué increíble!!. Y lo conocen a Demian?”, preguntó Tapia superado.

Liberatti rugía cual puma enjaulado. Cuando iba a decirle que él era casi un hijo para el Atila Peruano, el uruguayo lo interrumpió con un gesto. Alguien ya estaba del otro lado del teléfono.

- "Maestro...", dijo Tapia con orgullo. "Cómo estás?... Ya esta todo listo. Sí, podés venir cuando quieras. Lo que sí te pido es que me avises si querés que te mande la avioneta a buscarte..."

Walter estaba sorprendido. ¿Una avioneta?.. ¿Quién era este muñeco?... ¿Con quién hablaba?.

- "OK.”, dijo Tapia, “… Entonces nos vemos después. Ah!.. Te tiro una nueva!... Tenés una Fundación con tu nombre en Buenos Aires!!!! … Jajajajaaj, sí, viste, no es loco?... Te mando un abrazo Demian querido.. chau chau!!!", y cortó.

Al instante, Walter se desmayó.
Continuará...

domingo 22 de junio de 2008

Los 74 de Demian - Parte 1

Los 74 de Demian – “El enigma uruguayo” - Publicado originalmente en el Blog del Peruano Dorado (http://ferrantekramer.blogspot.com/), con motivo del festejo de su 74 onomástico

Liberatti estaba confundido. Del otro lado del teléfono tenía a un periodista de la revista MonteVideo de Uruguay, que llamaba preguntando por los festejos del cumpleaños del Peruano Dorado.

Hasta ahí, nada raro, de no ser porque habían preguntado por un tal Juan José Tapia, el "presidente de la Fundación". Liberatti trató de explicarle el malentendido, aclarándole que los festejos del cumpleaños de Demian este año -por cuestiones presupuestarias- se limitaban únicamente a una cena intima de los miembros de la Fundación, en la casa de Sandro Dobetti, cuyo menú no había sido definido fehacientemente, dudando de hacer unas pastas o unas empanadas.

El periodista charrua se sorprendió… “¿Cómo empanadas o pizza, si acá nos mandaron una invitación para un desfile en Villa Gesell, con motivo de los festejos del onomástico Nº 74 de Demian Ferrante Kramer?”

- “¿Le enviaron?” -preguntó confundido Walter...”¿Quién le envió?”…

- “La Fundacion Ferrante Kramer”- respondió el hombre, ya casi pensando que le estaban tomando el pelo

- “¿Usted no podrá pasarme por fax esa invitación?"- le pidió Walter, con tono paternal.

Intuyó que el presunto error ya estaba mutando a un problema.

- “Bueno”, dijo el periodista de mala gana mientras, al parecer, acomodaba la hoja.

- “Deme señal”, ordenó.

- “Sí, gracias”, dijo Walter, con cierto temor…. Intuía que algo raro estaba pasando, y no le erró. Sus ojos lo confirmaron cuando la máquina comenzó a escupir el fax.

Pasaron varios minutos hasta que verdaderamente Walter pudo dimensionar el alcance de lo que acababa de ocurrir.

¿Algún imbécil le estaría jugando una mala pasada o efectivamente habría una entidad hermana en el Uruguay?... Este último pensamiento lo sobresaltó, y no era para menos.

Bajo su mando, la Fundación Ferrante Kramer no había podido en casi veinticinco años de actividades desarrollar un evento relativamente decente relacionado con el Peruano Dorado. Tampoco en los últimos tiempos, en manos de su actual presidente, Artemio Ferreyra.

Qué estaba sucediendo que ahora, sin comerla ni beberla y casi por casualidad, se encontraba con otra agrupación similar, pero de origen uruguayo, que no solo planeaba una fiesta para una fecha que hasta ese momento él creía propia, sino que, también, contaba con el apoyo de empresas de primer nivel del país hermano y de los medios de comunicación.

Walter no dudó, y llamó a Dobetti. Por primera vez en años, dio una instrucción:

- “Sandro, suspendé todo. Nos vamos a Villa Gesell…”

Continuará...