Esta historia fue publicada originalmente en el Blog del Peruano Dorado, http://ferrantekramer.blogspot.com/
La carta era sucinta...
“Demian:
No sé si has sentido de mí, si alguien te ha contado... Solo sé que nos une algo que sucedió hace mucho, en Chile. Conseguí tu dirección por pura casualidad, llegué a pensar que habías muerto. Espero que al leer estas palabras, algo dentro tuyo te haga sentir lo que yo siento ahora. Soy como tú, porque somos familia...Pronto sabrás de mí. Para servirte...
TU PRIMOGÉNITO"
Venía de Valparaíso, Chile, y no tenía remitente. Demian la sostenía en la mano. Ya había terminado de leerla hacía un buen rato. Pero continuaba mirándola como quien fija la vista en un punto, mientras la mente viaja vaya uno a saber uno a qué confín del tiempo y del espacio...
No obstante la aparente quietud reinante, la mano de Demian temblaba, y con ella la hoja de papel que casi pendía de ella. Sentado sobre el borde de su cama, el peruano no emitía palabra. Su expresión era tensa...

- “Eh!!... ¿Qué te pasa, peruano?... ¿Malas noticias?”, se animó a romper el silencio, Don Horacio...
- “Mirá vos!... Cómo si me faltaran problemas!”, reflexionó en voz alta el Peruano Dorado, saliendo del éxtasis en que se hallaba.... “Pero, por más que quiero hacer memoria, no me acuerdo... Génito, Génito... No recuerdo tener ningún primo con ese nombre!”, remarcó el peruano, ante la mirada estupefacta del viejo Don Horacio, que intentaba entender de qué hablaba...
- “A ver!... Dame la carta un momento, que quiero leerla”, ordenó, a lo que Demian asintió sin mosquear...
- “Peruano, sos un animal!... La verdad, no sé cómo podés ser un escritor renombrado, si sos tan burro!”, gritó Don Horacio.... “Sos una bestia, la carta la firma TU HIJO, eso significa PRIMOGÉNITO, buuurro!”, bramó cerrando los puños en clara actitud de quererlo trompear...
- “¿Un hijo… Pero, qué está diciendo? ... ¿Un hijo?… ¿Y mío?.... Es una locura, debe ser un error!!... ¿Y dígame, cómo se llama?... ¿Pero… de dónde salió?”… , comenzó a lanzar preguntas el Atila tumbesino, dando muestras de encontrarse sumamente inquieto.
Y no era para menos... A pesar de saber coquetear ante amigos y conocidos acerca de sus andanzas amorosas, Ferrante era consciente de sus dudas sobre haber roto su virginidad con una mujer de verdad alguna vez.
Demian sabía que relaciones carnales había tenido, y muchas. Pero todas raras, cuestionables… Se había comido muchos “caramelitos” (1) en su vida, con Pocho La Pantera, con Steve McLogan en Salt Lake City, y con tantos otros amigotes, era cierto…. Pero estaba claro para él que esa clase de “mujeres” jamás quedaba embarazada. Y no lo sabía solamente por los libros de biología que había leído, sino por experiencia propia (2).
Fue entre toda esa presión insoportable que el Peruano Dorado explotó…
- “¿Hijo?... Ma que hijo ni ocho cuartos!”, bramó furioso, “... A mí nadie me va a sacar un peso!... Si vienen por lo mío, están muy equivocados!... Se van a llevar un buen chasco, a mí nadie me va a sacar nada”..
Y si alguna vez tuvo la razón Ferrante, fue aquel día: “No había forma de sacarle nada, no tenía nada... Ferrante era un caso único para el derecho comercial: “Patrimonio Cero”.
Continuará....
(1). Como los chocolatines “Jack”, que vienen con sorpresa…
(2). Cuando rompió su virginidad inversa
Fue entre toda esa presión insoportable que el Peruano Dorado explotó…
- “¿Hijo?... Ma que hijo ni ocho cuartos!”, bramó furioso, “... A mí nadie me va a sacar un peso!... Si vienen por lo mío, están muy equivocados!... Se van a llevar un buen chasco, a mí nadie me va a sacar nada”..
Y si alguna vez tuvo la razón Ferrante, fue aquel día: “No había forma de sacarle nada, no tenía nada... Ferrante era un caso único para el derecho comercial: “Patrimonio Cero”.
Continuará....
(1). Como los chocolatines “Jack”, que vienen con sorpresa…
(2). Cuando rompió su virginidad inversa





















